Opinión| 14 Ago 2008 - 8:54 pm

Francisco Gutiérrez Sanín

Historia doble de Fals Borda

Por: Francisco Gutiérrez Sanín
TUVE LA FORTUNA DE SER COLEGA de Orlando Fals Borda. Aunque cuando lo conocí ya tenía una edad bastante avanzada, no creo haberme topado con alguien tan tremendamente vital.

Parecía haber descubierto el elíxir de la eterna juventud. Por eso su deceso impresiona. Sólo después de la muerte de su esposa, también destacada socióloga y educadora, de pronto empezó a salirle el cansancio acumulado.

Fals fue un académico pero también una figura pública. Participó en la Asamblea Nacional Constituyente y en numerosos proyectos de cambio social. Siempre respondió a sus obsesiones y motivaciones profundas (reorganización territorial del país, movilización social, etc.). Así que tiene también su “Historia Doble”, como esa Costa a la que tanto quiso y a la que historió con tanto entusiasmo.

Su gran legado es, obviamente, su producción intelectual. Pocos han subrayado que por mucho Orlando Fals es el analista social colombiano  que ha tenido más repercusión internacional –con plena justicia–. Hay círculos de estudio de su pensamiento en Europa y Estados Unidos. La metodología que concibió, la Investigación Acción Participativa, tiene miles de seguidores en todo el mundo y ha sido adoptada por numerosas entidades (entre otras, oh paradoja, por ese mismo mainstream que tanto criticó).  Su influencia se desparramó más allá de su propia área de producción. Hace unos años me pidió comentarios a un discurso que estaba preparando para presentar ante un congreso de matemáticos, suecos creo, que querían saber qué pensaba sobre la creatividad.  No pude aportarle nada. Era un texto redondo, simple y brillante.

La creatividad era, en efecto, lo suyo, y eso explica en buena parte el impacto de su obra. Para hacer buenas ciencias sociales se necesitan muchas cosas: sentido de la composición, conocimiento de detalle del problema, capacidad de análisis y claridad mental, poder de innovación. Entre nuestros analistas a uno se le ocurren de inmediato autores que alcanzan cotas muy altas en alguno de esos terrenos cruciales.  Sin embargo, nuestro gran innovador, el creador de cosas nuevas por excelencia, fue Fals.  Deja muchas cosas bastando tangibles.  Aquí sólo puedo dar algunos ejemplos. Primero, fue uno de los institucionalizadores de las ciencias sociales en Colombia, en al menos dos sentidos: la creación de la facultad en la Universidad Nacional, y su co-autoría de ese libro fundacional sobre la Violencia en Colombia (sí, nuestras ciencias sociales aparecen en su forma moderna pensando la violencia, algo que merecería una reflexión aparte). Segundo, dejó otros estudios empíricos de gran valor (en el terreno de la sociología agraria, y su famosa “Historia doble”). Tercero, adelantó todo un trabajo metodológico de enorme interés, que anticipó por años lo que después redescubrirían, además casi siempre peor dicho, ciertas tendencias intelectuales en el mundo desarrollado.

Como suele suceder, Colombia fue más bien injusta con este hombre talentoso y puro. Obviamente, se ganó su carcelazo en un período en que las autoridades estaban convencidas de que las neuronas eran un arma terrorista. Pero desde otros lados también lo estigmatizaron, a veces brutalmente. A mi siempre me dio la impresión de que Fals era un tipo con pocas autodefensas –la negación del espíritu de la autodefensa, si se me permite–. He conocido a tantos tontos y mediocres pomposos a lo largo de mi vida, que siempre me asombró un poco la vulnerabilidad y simplicidad de este gigante. También ahí dejó un legado vital.

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Favorito de Midas

15 Agosto 2008 - 11:55am
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Profe Gutierrez, no se puede olvidar que Orlando Fals también era el presidente honorario del polo, un pequeño ejemplo de que su IAP no se agota en la academia y en el ejercicio de ofrecerle luces a los problemas nacionales. La vida de Orlando Fals nos invita a no postergar más las responsabilidades éticas y políticas que tiene la Universidad con la realidad de este país de regiones. Llegará el momento en que toda la producción intelectual de Fals y de muchos y muchas serán convocados por la historia como ingredientes para un nuevo proyecto de Estado y de país.

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caborca

15 Agosto 2008 - 11:24am
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Se nota que la columna está hecha a la ligera...

Opinión por:

luispuyana

15 Agosto 2008 - 9:21am
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Fals Borda no ha muerto, su pensamiento crítico vivira por siempre, entre más el elegido derrumbe lo poco que hay de democracia, más crecerá el repudio de los fogoneros del cambio social que requiere Colombia. LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS PODRÁN SER DERRUMBADAS POR EL EMPERADOR, PERO DE SUS ESCOMBROS SALDRÁN LOS SEPULTADOS PARA DERROCARLO.

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Antifascista

15 Agosto 2008 - 8:23am
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En Colombia, el pensamiento del maestro Fals Borda no tuvo las repercusiones que tuvo en el mundo. Eso habla mal de nosotros, los colombiano. Claro, preferimos creer en la burda idea de la seguridad democrática -que no se sustenta en ninguna concepción social, sino en los intereses económicos de los ricos de Colombia- que en las propuestas de alguien como nuestro desaparecido maestro.

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