Bogotá| 24 Jul 2008 - 11:01 pm
El secretario de Salud, Héctor Zambrano, visitó el barrio Villaluz donde los roedores se tomaron las casas
“Los techos son nidos de ratas”
Por: EL ESPECTADOR
Foto: Fotos: David Campuzano
Don Arturo Velandia vive hace 20 años en Villaluz. Sus vecinos lo reconocen como el “hombre de las trampas”.
Los habitantes del barrio Villaluz, en el occidente de Bogotá, llevan más de cuatro años conviviendo con ratas. Los roedores se apropiaron de los techos de sus casas, que están cubiertos por unos colchones que la Aeronáutica Civil instaló allí para aislar el ruido de los aviones. Parece inverosímil, pero ante la imposibilidad de acabar con sus enemigas, a los vecinos de este sector no les ha quedado otro remedio que aprender sobre el comportamiento de estos animales para poder atacarlos.
“Las ratas son muy inteligentes —cuenta una joven del barrio—. Sólo salen por las noches, no se dejan ver. Pero eso no es lo más sorprendente. Son tan inteligentes que cuando ven un alimento extraño para ingerir, que puede ser venenoso, envían al más viejo de la camada a probarlo. Si es una trampa no se pierde mucho”. Mientras narra la historia que parece un cuento de ficción, sus vecinos, con toda la seriedad del caso, asienten.
Otra persona que también está participando en la tertulia dice que según los funcionarios del Hospital de Engativá, que han visitado la zona en varias ocasiones, por cada persona hay siete ratas. Y que en su barrio el porcentaje parece crecer cada día.
En lo que va corrido de este año las quejas comenzaron a multiplicarse. Cada vez eran más las personas que aseguraban ser víctimas de esta plaga. Decían que durante las noches los ruidos en el techo eran insoportables. Que los animales habían comenzado a ingresar a las casas por las alcantarillas y los tubos del acueducto. Unos optaron por comprar gatos y otros por amaestrar a los perros, pero ninguna de las dos estrategias daba resultado.
Entonces, Jairo Jaramillo, edil de Engativá, se dio a la tarea de hacer un censo en el barrio Villaluz para identificar las viviendas que tenían el problema. De 120 casas indagadas, 102 propietarios aseguraron ser víctimas de los roedores.
“Estamos seguros de que los colchones que dispuso la Aeronáutica hace diez años, en una campaña de insonorización, son los culpables. La espuma está deteriorada y suelta un material químico, que además está generando otras plagas como ácaros, pulgas y moscas”, explica Jaramillo.
El epicentro del problema, aseguran los vecinos, es una casa abandonada ubicada en la carrera 77D N° 63B-14. “Ese es el club de las ratas —dice con jocosidad el edil—, y los techos de las casas son los hoteles”.
Tags de esta nota:
- Bogotá
- Emergencia Sanitaria
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí
Publicidad
- ¡Por fin vi a Maroon 5!
- Propietario de DMG, recluido en La Picota
- Indígenas abandonan Plaza de Bolívar para volver a la Unal
- Cinco desaparecidos en parte alta del Cañón del Páez
- Castigarán a compraventas y gota a gota hasta con nueve años de prisión
- El Espectador, el diario de mayor crecimiento en Colombia
- Más de 7.000 personas han tramitado en Bogotá devolución de dineros en DMG
- En diciembre bajará el precio de combustibles, admite el Gobierno
Publicidad
-
Nuestra edición impresa
Suscribase aquí
Suscríbase
y conozca todos los beneficios.
