Bogotá| 25 Ago 2008 - 9:12 pm
“Queremos dormir tranquilos”
Por: María Camila Peña/ Santiago La Rotta
Foto: Federico Ríos-El Espectador
Según los residentes, por la noche llegan los jíbaros y las mujeres prepago.
Derechos de petición, cartas, visitas a la Secretaría de Ambiente, Espacio Público y Movilidad, reuniones con las autoridades locales, denuncias, y hasta un consejo de seguridad presidido por el alcalde Samuel Moreno en la localidad de Suba, no han sido suficientes para que 400 familias del barrio La Alhambra, al norte de la ciudad, hayan podido recobrar la calma.
Desde hace 10 días, con el firme propósito de hacer pública su denuncia, diseñaron avisos y los pegaron en las fachadas de sus edificios. “Alcalde Samuel Moreno, si usted duerme tranquilo, nosotros también tenemos derecho, no al ruido”, “No a los negocios de comidas rápidas en horario nocturno, zona exclusiva residencial” y “Aquí viven 400 familias que quieren dormir”, son algunas de las frases de protesta que leen quienes transitan por la calle 116.
“Si antes no nos querían oír, ahora todo el mundo se está enterando de lo que estamos viviendo. Estos restaurantes se han convertido en negocios de alto impacto”, decía ayer Yuri Trujillo, residente y administradora de uno de los edificios que quedan arriba de los locales comerciales, que en las noches de fin de semana abren hasta las tres de la mañana y son los principales responsables de las altas emisiones de ruido.
Desde hace cuatro años, cuando los negocios de comidas rápidas se desplazaron desde la Boyacá hacia la Calle 116, abajo de la autopista, comenzó el vía crucis para los habitantes de ocho conjuntos de edificios, que desde entonces no han podido conciliar el sueño.
A las once de la noche del viernes comienza el ajetreo de los vendedores de comida, que al no tener suficiente espacio en los locales, salen a las bahías de parqueo y atienden a los clientes en sus vehículos. “Por lo general, los que paran a comer ahí son jóvenes que vienen de rumba. Los negocios atienden de puertas para afuera, llevan los pedidos hasta los carros que se parquean en la bahía (justo frente a los edificios). Ahí la gente pone los equipos a todo volumen y toma trago. Se han presentado riñas y los vecinos aseguran que al lugar llegan jíbaros y muchachas prepagos”, explicó Luis Burgos, presidente de la Junta de Acción Comunal de barrio La Alhambra.
La resolución 627 de 2006 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial estipula que en una zona residencial las emisiones de ruido no deben superar los 65 decibeles durante el día y 55 durante la noche. Según mediciones realizadas por la Secretaría de Ambiente, en este sector de La Alhambra las emisiones de ruido en la noche llegan hasta los 68.5 decibeles.
Tags de esta nota:
- Bogotá
- Delincuencia
Opinión
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí
No solo se presenta esta situacion en el norte de bogota, ahora este tipo de hechos se ven a diario por donde quiera que uno transite, aqui no hay ley ni nada parecido que frene el funcionamiento de estos negocios y los van colocando donde sea, hay ciudades de sur america como santiago de chile, guayaquil en donde hay lugares para estos negocios de comida, bares y discotecas, sin perturbar el sueno de los residentes.
Publicidad
- ¡Por fin vi a Maroon 5!
- Propietario de DMG, recluido en La Picota
- Indígenas abandonan Plaza de Bolívar para volver a la Unal
- Cinco desaparecidos en parte alta del Cañón del Páez
- El Espectador, el diario de mayor crecimiento en Colombia
- Castigarán a compraventas y gota a gota hasta con nueve años de prisión
- Más de 7.000 personas han tramitado en Bogotá devolución de dineros en DMG
- En diciembre bajará el precio de combustibles, admite el Gobierno
Publicidad
-
Nuestra edición impresa
Suscribase aquí
Suscríbase
y conozca todos los beneficios.
